El dolor de un padre: “Necesito ver a mi hijo, por ser hombre no me creen y tengo que probar todo” PDF Imprimir Correo
Trelew

El dolor de un padre: “Necesito ver a mi hijo, por ser hombre no me creen y tengo que probar todo”.

 

Federico es cordobés pero vive en Trelew. Reclama a la justicia de Córdoba el contacto con el menor. “Hay más de mil llamadas que hice intentando hablar con él. Todas cortadas”, sintetizó. Aseguró que sus 3 hijos son víctimas de violencia por parte de la madre.

Federico Galione tiene 37 años. Es de Córdoba pero ahora vive en Trelew. Tiene tres hijos. Dos residen en su domicilio pero el más chico, de 7 años, está con su exesposa en la capital cordobesa. La justicia de esa provincia y la mamá del menor le impiden todo contacto.

Está desesperado. Llora. Necesita ver a su hijo. El reclamo que usualmente hacen las mamás, hoy es de Federico. “Nadie me cree por ser el papá. No soy sexista pero estoy sufriendo. A ella le creen, a mí no. Por eso tengo que tener toda la documentación encima”.

Galione no tiene otra opción que probar cada hecho. Va a juzgados, audiencias, charlas con los abogados y hasta la misma entrevista con Jornada con una gruesa carpeta de resoluciones, sentencias y audios.

Dice que la mamá de los chicos y la pareja actual de ella maltrataron a los tres chicos. Incluso a un cuarto niño, hijo de su nuevo matrimonio. Que ejercieron violencia psíquica y verbal. Pero que en las audiencias en Córdoba, estas situaciones no fueron tenidas en cuenta. Más que nada, los maltratos físicos que habría ejercido la mujer.

El 18 de marzo de 2015 se realizó una audiencia en el Juzgado de Familia 6º a cargo de la jueza Pamela Ossola, de Córdoba. Se acordó un régimen convivencial compartido. Allí se pidió que cesen los hechos de violencia, ya incluidas las copias de las denuncias en el expediente.

La jueza sólo advierte verbalmente a la madre que no se tolerarán más situaciones de este tipo pero no se deja constancia en acuerdo homologado. El 17 de febrero de 2016, la Fiscalía de distrito Judicial III Turno 1° (Tribunales II) informa que se encuentra imputada la madre de los menores por lesiones leves calificadas en perjuicio de sus hijos de 11, 9 y 6 años. A su actual pareja se lo imputó el mismo delito en perjuicio de su propio hijo de 3 años.

Luego de las restricciones dictadas, Federico y sus dos hijos mayores se mudaron a Trelew donde los niños desarrollan todas sus actividades. Al poco tiempo, y pese a tener una causa penal de violencia hacia sus hijos, la madre solicita una medida cautelar con el expreso pedido de la restitución a Córdoba, medida que fue otorgada a la madre por la jueza Ossola, a pesar de tener conocimiento de la causa penal.

Según Galione, sus hijos no querían volver a Córdoba por lo que solicitó asistencia en el Juzgado de familia de Trelew. Los dos niños fueron escuchados, se les brindó asistencia y se emitió una medida cautelar autorizando a que permanezcan en esta ciudad. Pero el menor está en Córdoba, sin contacto con su padre y sus hermanos.

“Lo vi a escondidas”

La impotencia por la falta de contacto con su pequeño hijo se nota. Sus lágrimas quiebran el relato. No puede contener el llanto. “Desde diciembre no lo veo más. En mayo lo vi a escondidas. Tuvimos una audiencia en la que discutí con la jueza. Le pedí por favor que quería verlo. Hacía 5 meses que no lo veía. No podía hablar por teléfono. Del 8 de diciembre hasta abril no tuve contacto. En mayo la mamá dijo que no. La jueza me dijo que como incumplí el acuerdo de visita por venirme a Trelew, perdí mi derecho a reclamar”.

La desesperación lo llevó a acudir al colegio en donde estaba y pedir que lo dejaran verlo aunque sea de lejos. “Le pedí por favor a la directora, le mostré todos los papeles. “Dejámelo ver en el recreo para ver qué tan grande está, cómo juega con sus amigos”, le dije. La directora se portó rebien, lo metió en el aula de profesoras y me lo trajo”, recordó.

Ese momento lo aprovechó Federico. “Saqué una foto y se la mandé a mis otros hijos. Luego no lo pudimos ver más. Lo más triste es que con mis tres hijos tengo una relación excelente. Él es el más chiquito. Estaba prendido a mí todo el día. Era mi garrapata”.

Describió la relación con el más chico de sus hijos. “Todos los días nos peleábamos por decirnos quién amaba más al otro. Lo besaba todo el día. Pero desde diciembre no le dejan decirme `Te amo´. Te das cuenta. Hablás con él y se queda callado. Se escucha el murmullo y mira si lo dejan contestar”.

Las palabras que Federico recuerda de su hijo es que le preguntó cuándo volvería a verlo al recreo. “Las charlas son restringidas. Según la madre, dice que le va a hacer mal. Sentía que lo habíamos abandonado. Sintió eso seguro. No me lo dejan ver. Es lógico que él sienta eso. Hay más de 1.000 llamadas intentando comunicarme con él. Todas cortadas, para Navidad, para el cumpleaños, Día del Niño. De lunes a lunes no dejé de llamarlo”.

“Hace 4 años que venimos denunciando hechos de violencia de la pareja de mi exmujer. Mis hijos no querían volver a la casa de la madre. Cumplíamos un régimen de visitas. Era una tortura cada vez que tenían que volver. Decían que la mamá los trata mal, que les pegaba”.

En abril de 2015 cumplía un régimen de visitas. Los martes y jueves debía buscarlos en la escuela y devolverlos a la noche a su mamá. “Cada uno de esos días terminaba en una comisaría. Me pedían ellos por favor que haga la denuncia. Por violencia física, verbal, psicológica. Le pedía que no contaran porque me iban a dejar de ver a mí. Iban a un colegio católico. En la materia `Eduación para el amor´ hablaban de los temas de violencia. Les decían que no debían ser cómplices y denunciar. Aunque fuese persona mayor o un policía”.

“Nadie me cree”

Federico dice que se le suma el agravante de ser hombre. Asegura que nadie le cree y por eso lleva siempre conversaciones grabadas. “Nadie me cree por ser papá. No es sexista. La estoy sufriendo al revés. A ella le creen, a mí no. Por eso tengo que tener todo documentado”.

Se refirió a su reclamo particular por la tenencia de su hijo. “En Córdoba la ley dice que si la madre está imputada por lesiones a sus hijos debe darle la tenencia al otro progenitor. La jueza omite todas las denuncias de violencia que hay sobre los chicos. En contra del nuevo Código”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Diario Jornada

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