Un hermoso cuento para aprender PDF Imprimir Correo
Escuela N° 197

El mono y el yacaré

 

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A la orilla del río, mientras tomaba agua, el monito escuchó los rugidos del yaguareté.

La única salvación estaba en cruzar el río, pero el monito no sabía nadar. Y el río era hondo a más no poder. Ahí estaba, sin saber qué hacer, cuando vio que se acercaba el yacaré.

 

El yacaré era todavía más peligroso que el tigre. Tenía una boca más grande y más dientes. Y cada vez se acercaba más y le dijo que lo estaba esperando para contarle lo que dicen de él sus tres hermanas. Dicen que tiene la boca chiquita, que tiene la piel muy suave, que tiene los ojos dulces y les gusta mirarlo cuando toma sol en la otra orilla del río.

El yacaré le pregunta si las hermanas viven en la otra orilla y lo invita a que vayan a conocerlas. Le dijo que no pierdan tiempo y que se suba al lomo. El monito pegó un salto más que rápido, porque ya oía el rugido del yaguareté que estaba llegando al río.

El yacaré se largó al agua y comenzó a nadar. Mientras el monito seguía diciéndole todo lo que yacaré quería escuchar. Y le dice que sus hermanas son muy lindas las tres y que pronto las iba a conocer. El yacaré dice que él va a elegir una, la más linda para que sea su esposa. Y siguieron nadando.

Dos veces el monito tuvo que repetir lo que decían sus hermanas, y lo que más le gustaba al yacaré era que decían que tenía la boca chiquita. Y siguieron nadando hasta llegar a la orilla.

El monito saltó a tierra y le dijo que lo espere ahí, que él iba a buscar a sus hermanas para que vengan a conocerlo. Le pidió que se quede tomando sol hasta que ellos vuelvan. Y dio un salto, se trepó a un árbol y se perdió en el monte.

El yacaré se quedó tomando sol en la orilla del río.

Y ahí está todavía, esperando. Por eso los yacarés siempre están tendidos a la orilla del río. Están esperando que vuelva el monito trayendo a sus tres hermanas, para elegir a la más buena moza

                                                                                                                                                                                                                                                   Joaquín.

Un hermoso cuento para aprender