Recital del Indio Solari en Olavarría y muchas incógnitas en cuanto a seguridad y organización. PDF Imprimir Correo
Escrito por Diario   
Lunes, 13 de Marzo de 2017 01:34

Recital del Indio Solari en Olavarría y muchas incógnitas en cuanto a seguridad y organización..

 

La presencia de fanáticos de todos los rincones del país e incluso de países vecinos es una característica de cada recital que brinda el Indio Solari. También la masividad de la convocatoria.

Y nunca falta tampoco la presencia de comodorenses, que por sus propios medios en vehículos particulares o en contingentes de micros viajaron hacia Olavarría para ver la presentación del ex líder de Los Redonditos de Ricota.
Una de ellas fue Natalia Castro que llegó el viernes a la terminal de Retiro, en Capital Federal, en busca de un colectivo que la dejara en Olavarría, pero todos los pasajes estaban agotados. En consecuencia, decidió dirigirse hacia Tandil donde un remisero se ofreció a llevarla junto con sus amigos hacia el predio "La Colmena".
"Fue un caos. Todas las rutas estaban colapsadas. Estuvimos esperando como tres horas en un recorrido que por lo general se hace en una hora. Se avanzaba a paso de hombre y mucha gente estaba impaciente porque no se avanzaba nada en la ruta", manifestó Natalia sobre el viaje hacia Olavarría.
La misma situación vivió Rodrigo Galleguillo, quien junto a sus amigos, se trasladó desde Capital Federal hacia Olavarría en un motorhome. "La cantidad de autos que había en el sector era increíble. La cantidad de micros también era muy grande y eso hacía más lento el tránsito. Cuando llegamos no encontramos lugar para estacionar y tuvimos que dejar el vehículo a 40 cuadras del recital", dimensionó.
Los comodorenses coincidieron que en inmediaciones de "La Colmena", se podían vivir sensaciones encontradas. Por un lado era muy recurrente quejarse por la mala organización del recital y la falta de información que brindó el municipio de Olavarría, pero todo eso quedaba a un costado porque estaban próximos a disfrutar de un nuevo, y quizás el último show del Indio Solari.
 
UNA SALIDA CON TEMOR
Luego de la traumática llegada a la localidad bonaerense, los fanáticos debían sortear un nuevo obstáculo: entrar al predio. "Muchos que no tenían entradas pasaban igual porque empezaron a hacer presión para entrar. Era como una marea que tomaba impulso y golpeaba contra los encargados de seguridad hasta que en un momento una estructura cedió y pudimos entrar. Fue como que se cansaron y nos dejaron pasar. Yo tenía entrada y no me la pidieron", aseguró Natalia.
Nicolás Mulet, otro comodorense que asistió al recital a través de un tour que salía desde Buenos Aires, graficó: "cuando nosotros bajamos del micro ya se veía un clima medio raro. En el chequeo no me revisaron nada. La entrada no me la pidieron y vi a mucha gente pasando con botellas. Adentro se consumía mucha droga y alcohol, no estoy descubriendo nada nuevo, pero sorprendía ver cómo había mucha gente desmayada o perdida".
"Había embarazadas y nenes chiquitos. Cuando ingresábamos teníamos que tener cuidado de no lastimar a nadie por la gran cantidad de gente que había. El que dice que había menos de 300 mil personas estaba mintiendo", afirmó.
Mauricio Lincoman, mientras tanto, consideró que la organización fue mala y opinó que el recital "le quedó grande" a Olavarría. "Yo fui el año pasado a Tandil y fue otra cosa. La gente (en el recital de Tandil) sabía dónde quedaba el lugar y si la salida era salida y no una locura como se vivió anoche (por el sábado en Olavarría)", contrastó.
Los cuatro comodorenses coincidieron en diálogo con El Patagónico que el sonido era muy bueno y que escucharon varias veces hablar al Indio Solari sobre la seguridad de las personas.
"Cuando nos retirábamos veíamos que la gente se iba como triste. No se iba muy feliz", subrayó Mulet quien se enteró sobre las dos víctimas fatales cuando llegó al micro e intentó comunicarse con sus familiares.
"La salida fue otro caos. Parecíamos ovejas como nos sacaban. La policía se borró y los únicos que organizaban la salida eran las mismas personas que habían estado saltando con nosotros en el recital. Dos chicos se subieron a una estructura y ahí nos guiaban para donde ir", describió Natalia Castro.
 
CAOS Y MIEDO
Una vez afuera de "La Colmena" se vivió el descontrol. Nadie sabía dónde estaban los distintos caminos que comunican a la localidad bonaerense, la señal de telefonía celular y la capacidad hotelera habían colapsado, y la policía no respondía.
La falta de comunicación fue una constante durante el fin de semana en Olavarría a tal punto que los comodorenses no sabían cuál era la cantidad de muertos y heridos durante el recital.
"La gente de Olavarría no estaba, se había encerrado y nadie nos brindaba información del lugar. Fuimos a un hotel a pedir alojamiento, aunque sea que nos deje pasar la noche en la puerta, pero el encargado nos dijo que no había cupo. Inmediatamente, vino una ola de gente a pedirle información porque nadie sabía nada de nada", explicó Natalia.
"Todo estaba muy bravo. Había gente muy borracha durmiendo en las calles y tuvimos que ir a la terminal para ver si conseguíamos un pasaje pero no había nada. Entonces, la gente se puso a dormir en el piso. En el planta baja dormíamos las mujeres y arriba dormían los hombres. Mucha gente se comenzó a descompensar y solo contábamos con el cuidado de dos gendarmes", detalló la joven.
En las primeras horas de la mañana de ayer, un grupo incendió una de las boleterías como medida de reclamo ante la falta de respuestas de las autoridades. "Vino la policía y comenzó a reprimir. Fue desesperante porque había mamás con nenes chicos con carros, mujeres embarazadas, había de todo. Olavarría no estaba preparada para todo esto", describió Natalia Castro quien logró regresar a Tandil luego de pasar la noche en la terminal de Olavarría.
Hay que recordar que además de las dos muertes que se produjeron durante el recital, se debió lamentar el fallecimiento de una comodorense que a pocos kilómetros de Sierra Grande se descompensó durante la madrugada del sábado arriba de un micro que se dirigía a Olavarría. Dejó de existir como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.